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11th Oct2010

Amador, Lenta, pero segura y defiende la vida

by Víctor Alvarado

Víctor Alvarado (pulicada en Pantalla 90)

Fernando León de Aranoa es uno de los mejores directores-guionistas españoles, conocido por Princesas (2005), la excelente Barrio (1998) o por la cargada de ideología Los lunes al sol (2002). En este caso, nos ofrece un lentísimo relato que defiende la vida.

La historia gira entorno a una muchacha sudamericana, que se queda embarazada de un hombre sin aspiraciones. La vida de Marcela, así se llama la protagonista, cambiará de la noche a la mañana en el momento en el que se encarga de cuidar a un anciano con el que entablará una entrañable relación. Sin embargo, sucederá un hecho realmente triste que le planteará un dilema moral entre lo que debe hacer y lo que a ella le interesa.

La interpretación corre a cargo de Magali Solier, que era la actriz protagonista de La teta asustada, y de Celso Bugallo, cuya breve intervención te deja con la miel en los labios por el hondo calado de sus comentarios. Su interpretación nos transmite credibilidad.

En mi modesta opinión, el realizador narra de manera demasiado pausada, y un largometraje, que podía haberse contado en 90 minutos, se alarga innecesariamente, mediante planos excesivamente largos y reiterativos. No obstante, los personajes marginales de la cinta desengrasan las situaciones más dramáticas a través de chispeantes diálogos. El cineasta nos obsequia con una serie de valores ciertamente interesantes, si exceptuamos algún comentario marxista, que recuerda más al siglo XIX que al tiempo en el que vivimos. Este dato probablemente puede deberse, entre otras cosas, a la influencia del dueño de la Sexta Jaume Roures, que la produce.

Cambiando de tema, Fernando León realiza una radiografía de la sociedad latinoamericana, que vive en España y, sobre todo, destaca la religiosidad de ese pueblo. Y si hablamos de trascendencia es necesario comentar el acercamiento a la figura del sacerdote al que se representa como un persona fuera de la realidad, lo que invita a pensar el gran desconocimiento de la Iglesia por parte del que firma este film, porque la mayoría de los sacerdotes que conozco, se encuentran con los pies en el suelo, sabiendo actuar con delicadeza y habilidad, ya que son profundos conocedores del alma humana.
Además, habría que decir que esta obra del celuloide apuesta decididamente por la vida, gracias fundamentalmente al apoyo moral ejercido por el anciano hacia la joven protagonista embarazada, puesto que hay un momento en el que Amador le toca el vientre, diciéndole con voz enérgica lo siguiente: “Es tuyo.¡Qué nadie te lo quite!” Y es resulta muy tierna la relación de complicidad que establecen Amador y Marcela.

Por otro lado y sin cambiar de tema, aunque no se si era su intención, muestra al aborto no como un derecho que se promulga por parte de feministas radicales, sino que, en la vida real, presenta al hombre como el principal interesado, que presiona a la mujer para librarse del problema sin tener en cuenta las graves consecuencias morales y psicológicas que puedan afectar a la mujer.

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