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20th Feb2011

Sin retorno-sección críticas

by Víctor Alvarado

Víctor Alvarado (publicado en Diario Ya)

En los últimos años, el cine argentino nos ha obsequiado con algún que otro thriller, que combina el drama muy logrado de los personajes con una trama de intriga. El largometraje en cuestión se llama Sin retorno (2010).

El inicio del mismo comienza con el atropello de un ciclista, una dato que recuerda a la célebre historia [Muerte de un ciclista (1955)] contada por Juan Antonio Bardem, que ganó un premio importante en el Festival de Cannes, realizada durante la dictadura franquista (por cierto, llama la atención que un antifranquista hiciese más películas en la época del caudillo que durante la democracia y con una amplia diferencia), aunque sólo se utiliza este elemento como punto de partida, no teniendo nada que ver con la película de la que hablamos. Sin retorno (2010), premiada con la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, se pregunta por lo siguiente: ¿Cómo se puede vivir sabiendo que eres culpable de un homicidio y que haya una persona inocente encarcelada por tu cobardía? o ¿Cómo puede rehacer su vida una persona condenada por un delito que no ha cometido?

Las interpretaciones resultan muy positivas. A nosotros, particularmente, nos ha gustado mucho la escena en la clínica odontológica por el juego de miradas entre Bárbara Goenaga y Leonardo Sbaraglia.

Miguel Cohan ha trabajado con el cineasta Marcelo Piñeyro y esta es su ópera prima. Muestra gran habilidad para constatar la grandeza o la miseria del hombre con un final abierto de gran brillantez, que permite reflexionar sobre como son las personas. El cineasta consigue que el espectador se quede atrapado por la historia que, como toda buena obra cinematográfica, no debe dejar a nadie indiferente.

Por otro lado, la cinta apunta multitud de temas interesantes como la capacidad de los medios de comunicación para hacer juicios previos, que pueden inclinar la balanza del lado equivocado. La película habla de la búsqueda de la verdad y de la lucha del ser humano para hacer lo que le interesa o actuar como dictamina su conciencia. También, se muestra el instinto natural de la familia a apoyar incondicionalmente a sus descendientes, así como el derecho del hombre a demostrar su inocencia cuando falla el sistema. Por último, sorprende el particular modo en el que el protagonista utiliza su inteligencia para hacer justicia.

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