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01st Jun2014

Amor sin control

by Víctor Alvarado

amor-sin-control-imagen-8El tema de las adicciones ha sido ampliamente reflejado en multitud de películas. Recordamos títulos El hombre del brazo de oro (1955), protagonizada por Frank Sinatra o Trainspotting (1996) del cineasta Danny Boyle. Sin embargo, no tengo en la mente ninguna que tratase el problema de la adicción al sexo, excepto Shame (2011), de un modo tan en serio y con tanta profundidad como Amor sin control (2012) a pesar de tratarse de una comedia con tintes dramáticos.

Mike es un psicólogo que orienta y ayuda a personas adictas al sexo, marcando una serie de pautas para que lo vayan superando. En esta asociación de adictos anónimos nos encontramos con un hombre de negocios que no sabe como decir a una chica de la que se acaba de enamorar en qué consiste su enfermedad, mientras que Neil es un médico que se descontrola cuando ve a una mujer atractiva. Por otra parte, Dede es una ninfómana, que es manipulada por su novio, que se aprovecha de su debilidad.

La dirección ha corrido a cargo del guionista Stuart Blumberg (el libreto lo ha escrito junto a Matt Winston), que debuta como cineasta con bastante desenvoltura, tratando un tema que, en general el público, se toma a risa, pero que es realmente serio y afecta a la relación de muchas parejas. Lógicamente, la temática no es apta para todos los públicos y aparecen unas cuantas escenas no apropiadas para niños y adolescentes. No obstante, casi en ningún momento se frivoliza. Por otro lado, la película presenta un ritmo adecuado, ni lento, ni rápido, para que vayamos reflexionando sobre el sentir de los personajes, pero sin aburrirnos en ningún momento, porque el actor Josh Gad salpica la historia con unas cuantas situaciones cómicas simpáticas, pero que le hacen perder enteros a la cinta por su tosquedad.

El reparto lo componen actores de bastante peso como la siempre encantadora Gwyneth Paltrow junto a dos actores con muchas tablas como Tim Robbins, que está mejor que en otros ocasiones y Mark Rufallo (es el doble de Agustín Bravo) que se ha encontrado con uno de los mejores papeles de su carrera, teniendo en cuenta que su trayectoria profesional nunca ha sido para echar cohetes. Como dato curioso, la nota exótica la pone la cantante Pink.

Este largometraje sirve para que pensemos sobre las dificultades para superar este tipo de enfermedades cuando la sociedad y los medios de comunicación utilizan como reclamo el erotismo para vender sus productos por poner un ejemplo. Lejos de lo que hayan podido imaginarse, las tramas argumentales no resultan superficiales, dejando claro que se trata de enfermedades que te esclavizan, pues, de algún modo, se intenta transmitir mensajes positivos como la necesidad de querernos y que nos quieran o el de no dejarse llevar por la pasión si no estamos seguros o no nos sentimos preparados. Además, aporta una serie de estrategias, ya que todas parecen necesarias para luchar contra las adicciones como la posibilidad de recurrir a una persona de mucha confianza en un momento crítico; mantener una relación sólida y estable; hacer deporte; rezar confiando en un ser superior o meditar (publicado en Diario Ya).

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