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21st Jun2010

Dos hermanos, decadencia del fenómeno Burman-Sección críticas

by Victor Alvarado

Víctor Alvarado (publicado en www.pantalla90.es)

El gran experto en describir retratos familiares, Daniel Burman, adapta por primera vez, una novela de Sergio Dubcovsky. Un dato que nos llama la atención, pues todas sus películas han sido escritas por él. La cinta recibe el nombre de Dos Hermanos (2010).

La historia gira entorno a dos hermanos con caracteres realmente opuestos, ya que Marquitos es un hombre sensible, culto y enamorado del teatro que cuida a su madre las veinticuatro horas del día. Sin embargo, cuando su madre fallece, dicho personaje tendrá que enfrentarse a los tejemanejes de su alcohólica, extrovertida y manipuladora hermana.

El director conocido por trabajos como El abrazo partido (2004) o por Derecho de familia (2006) nos introduce en una familia argentina, explicando la cotidianidad de su convivencia y narrándolo con elegancia. El problema es que, si exceptuamos su presentación, que es realmente divertida, su ritmo es demasiado lento y no logra enganchar al espectador como lo hizo en otros de sus trabajos como fue el interesante Nido Vacío (2008). Este largometraje es tristemente soporífero y lo que podía haber sido un buen relato cinematográfico, se queda en algo demasiado convencional y reiterativo. Tan sólo las buenas interpretaciones salvan a este film.

El actor Antonio Gasalla es un humorista muy popular desde los años 60. Se puede decir que es el Paco Martínez Soria de Argentina. Percibimos en él un gran dominio de las escenas en las que participa, ya que proporciona, a cada situación, el gesto o la entonación adecuada. La actuación de Graciela Borges nos parece muy completa y repleta de matices.

Entre los aspectos más positivos de esta obra de Burman observamos la relación de amor-odio entre dos hermanos que tendrán la oportunidad de conocerse mejor y de entender qué es lo les preocupa. Poco a poco veremos como descubren los vínculos que les unen. En definitiva, estamos ante un canto a la familia como toda la filmografía de autor y su desenlace nos parece muy esperanzador.

Por otra parte, se refleja razonablemente bien la relación entre la madre y el hijo, que presenta el complejo de Edipo, que explica la dependencia de uno con respecto al otro. Aunque, algunos podrán interpretarlo como el servicio o la entrega de una persona a la otra que le ha dado la vida sin esperar nada a cambio.

Como dato curioso, les aconsejamos que no se pierdan el simpatiquísimo número de los secundarios que puede ver, mientras aparecen los créditos del final de la película.

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