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19th May2019

Hellboy

by Víctor Alvarado

El cineasta Neil Marshall se  ha enfrentado  ante el difícil papel de igualar al magnífico díptico, surgido de la mente de Guillermo del Toro, que encontró en Ron Perlman a la horma de su zapato, ya que este actor realmente dio vida a este diablo cristiano y políticamente incorrecto, surgido del mundo del cómic, pues, como todos nuestros lectores saben, fue creado por Mike Mignola, todo un experto en estudiar y recopilar todas las leyendas y milagros relacionados con la fe cristiana; la mitología nórdica y grecorromana y el folklore de muchas culturas. Todos recordamos la memorable escena en la que Hellboy, a pesar de su aspecto diabólico,  es acogido por su padre, el profesor Bruttenholm. Éste le corta los cuernos y le regala un rosario que porta en su mano derecha para protegerse de su tendencia hacia el mal.

El realizador imprime un ritmo de trepidante. Las batallas se suceden sin solución de continuidad. La trama es bastante más oscura que las de la versión de Guillermo del Toro. Por esta razón, en esta ocasión, las escenas de acción son bastante más violentas. No aptas para todos los estómagos, ni por supuesto para los más pequeños de la casa. Nosotros lo avisamos para que no se lleven sorpresas. De todas formas, habrá padres que lleven a sus hijos a pesar de las advertencias. No obstante,  el producto es bastante entretenido y cargado de guiños al dibujante y guionista de este universo de seres legendarios, pero ya se empieza a percibir la saturación de tantas cintas de superhéroes. Los productores y directores se lo deben currar mucho para enganchar al público. La banda sonora es muy brillante y el sentido del humor de Hellboy es genial, marcado por  frases lapidarias cortas y rápidas. La persona elegida para interpretar a este querido diablo ha sido el gigantesco David Harbour, recordado por su papel de sheriff en la serie Strangers things.

La película invita a reflexionar sobre la batalla que tienen que librar las fuerzas del bien frente a las del mal, en las que para vencer al mal es necesario sacrificarse por las necesidades de los que nos rodean. La relación padre-hijo que se establece, en este caso, es la de dos seres destinados e inclinados hacia el mal como un delincuente y demonio bueno respectivamente que luchan contra su destino y se quieren con locura. De ese amor paterno-filial surge un esfuerzo para cambiar su destino en sentido positivo. 

Por último, resulta paradójico que los superhéroes más católicos del mundillo de los cómics  sea el formado por un hombre disfrazado de diablo guardián como el Daredevil de Marvel y por un diablo mitad humano como Hellboy de la editorial Dark Horse.  Se trata  de dos pecadores, políticamente incorrectos  que luchan por construir un mundo mejor. El caso es que ambos superhéroes de diferentes empresas, como decíamos, tienen miles de fans en todo el mundo y la fórmula funciona (publicado en Pantalla 90).

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